Papá Tigre no tenía remedio. Se pasaba el día soñando con beber, pero no creáis que agua, ¡no!, sino ¡vino!
Los animales nocturnos de la selva le veían pasar, con luna o sin ella, dando traspiés, camino de su casa, borracho como una cuba. ¡Triste vicio el suyo!
- Yo... no estoy... y... y... borra... chooo..., no, seño... ra - decía Don Tigre a su esposa, cuando ésta le recriminaba su conducta, al verle llegar a casa a altas horas de la noche.
La familia era muy infeliz a causa de este problema. Las disputas entre el matrimonio eran continuas y los hijos se avergonzaban de tener un padre como éste.
Aparte de este defecto, Don Tigre era muy simpático y sociable, de modo que tenía muchos amigos en la selva. Entre todos se esforzaron por quitar del vicio a Don Tigre.
Algunos intentos han tenido su resultado. No es que el simpático borrachín haya dejado el vino por completo, no. Pero ahora, al menos, llega a casa a su hora y más bien sereno. Don Tigre se ha hecho el firme propósito de dejar la bebida. Esperamos que lo consiga en un futuro próximo, por su bien y el de su familia.

0 curiosos:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido lo que has leído?
¡Deja un comentario!