Bongo corrió durante mucho tiempo, hasta sentirse completamente a salvo. Fue recibido por sus amigos con entusiasmo y una gran fiesta fue dada en su honor. ¡Qué alegría de sentirse en su ambiente, entre los suyos!
Sin embargo, aquella noche, Bongo tuvo que dormir sobre la hierba mojada por la lluvia de otoño y empezó a echar de menos la paja caliente y seca que le servía de lecho en la jaula del circo.
A la mañana siguiente, sintió hambre, pero no tenía nada que llevarse a la boca. Se vio obligado a vagar largo rato en busca de frutos salvajes. ¡Oh, qué asperos y duros estaban!
A la mañana siguiente, sintió hambre, pero no tenía nada que llevarse a la boca. Se vio obligado a vagar largo rato en busca de frutos salvajes. ¡Oh, qué asperos y duros estaban!
- Bienvenido, Bongo, a tu hogar. Soy Lulabella, el hada del bosque. Al principio te costará un poco de trabajo acostumbrarte a esta vida, pero, con paciencia, puedes lograrlo -.
Una bella aparición llenaba de luz la mirada asombrada de Bongo. ¡Cuánta elegancia y majestuosidad en aquella dama! El osezno no supo qué responder. Se limitó a contemplar durante largo rato aquella visión.
Una bella aparición llenaba de luz la mirada asombrada de Bongo. ¡Cuánta elegancia y majestuosidad en aquella dama! El osezno no supo qué responder. Se limitó a contemplar durante largo rato aquella visión.
- ¿Nada dices? Comprendo; la emoción te embarga. ¡Hasta la vista, Bongo! Si necesitas cualquier cosa, no tienes más que llamarme por mi nombre. Ya sabes... LU LA BE LLA - dijo ella.
Bongo ya se ha hecho a su nueva vida, que, en realidad, ha sido la de siempre. Se siente protegido por su hada madrina y la felicidad le sonríe cada día.

0 curiosos:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido lo que has leído?
¡Deja un comentario!