Don Mapache era un artista haciendo objetos de adorno. Para ello usaba únicamente botones e hilo. Vivía humildemente, pero con alegría.
- Tengo un trabajo que me gusta y, aunque no soy rico, gano lo suficiente para vivir con dignidad. ¿Qué más puedo pedir? - decía sonriente.
Un corrillo de curiosos solía formarse en torno a su puesto de baratijas, y había quien se pasaba horas enteras contemplando el virtuoso trabajo de Don Mapache.
Su Majestad el león, rey de la selva, anunció su deseo de regalar a su esposa un objeto valioso y, sobretodo, original. Ofreció a quien le presentase algo digno de tal nombre grandes riquezas y honores.
Don Mapache hizo un collar maravilloso a base de botones e hilo. Cuando se lo presentó al rey, éste quedó admirado del brillo que despedía tal regalo y lo aceptó muy complacido.
El rey de la selva colmó de monedas de oro a Don Mapache quien, con toda modestia, le dijo:
- No necesito tanta riqueza, Majestad. En mi trabajo tengo mi mayor recompensa.
Os preguntaréis, ¿cómo podía brillar un collar hecho a base de botones e hilo? Era el amor volcado por Don Mapache sobre su trabajo lo que resplandecía en el collar. De ahí su infinito valor y el entusiasmo que demostró la reina al verle.

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