viernes, 20 de abril de 2012

El cachalote



Don Cachalote era un potentado. Tenía grandes mansiones en el fondo del mar, y se pasaba la vida yendo de una a otra. Contaba con avaricia las inmensas riquezas que poseía, y nunca se sentía satisfecho.

- ¿Por qué sólo tengo veinte millones de monedas de oro? Debería tener cuarenta, como mínimo - decía el ambicioso.

Lo más triste es que, cuando algún pobre animal del océano iba a pedirle unas simples monedas para comer ese día, Don Cachalote, ofendido, le respondía:

- ¡Qué sería de mí si tuviese que socorrer a los miserables como tú, que se pasan la vida sin hacer nada de utilidad!

Don Cachalote acumulaba sus riquezas a costa de los demás, pero él decía que su trabajo era honrado, y que su fortuna era un justo premio a su inteligencia y su tesón. Mientras millones de animales marinos se morían de hambre, él no sabía qué hacer con tanto dinero.

Un día cualquiera, Don Cachalote quedó varado entre dos bancos de arena. Dado su enorme peso, no podía moverse sin ayuda de otros animales. Por más ayuda que pidió, nadie acudió a socorrerle, en justo castigo a su perversidad.

Aún debe estar Don Cachalote debatiéndose entre dichos bancos de arena. Nunca conseguirá escapar por sí sólo, pero es dudoso que alguien venga a ayudarle. Lo que sembró, ahora lo está cosechando.

0 curiosos:

Publicar un comentario

¿Qué te ha parecido lo que has leído?
¡Deja un comentario!

 

Una fábula cada día Copyright © 2009 Flower Garden is Designed by Blogger Templates