Vivía en una granja muy espaciosa, junto a otros cientos de gallinas y le fastidiaba mucho que el granjero se aprovechase de los huevos que ponían ella y sus compañeras, así que decidió aguarle la fiesta.
- ¡No pienso ponerle más huevos, a ver si así me cuida un poco mejor y me trae una comida más decente!
Pasaron algunos días. El granjero, extrañado al ver que Cloquita no ponía huevos, pensó que algo malo le ocurría y decidió dar tiempo al tiempo.
Pero, ¡nada! Cloquita seguía adelante con su rebelión y, claro, el granjero se convenció de que ella no servía para poner huevos, de modo que se dispuso a matarla.
Pese a los ruegos de Cloquita, el granjero, que no entendía su lenguaje, la envió al otro mundo en un abrir y cerrar de ojos. Triste final el de Cloquita, una gallina rebelde, pero sin cabeza.

0 curiosos:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido lo que has leído?
¡Deja un comentario!