
La Familia Camello se compone de los papás y cuatro pequeños. Todos son muy deportistas y ven llegar las vacaciones con gran ilusión, pues han preparado un viaje de extremo a extremo del desierto. ¡Cuatro mil kilómetros bajo un sol implacable y a través de arenas ardientes!
En el momento señalado, comienzan los preparativos para la gran aventura. Cada uno tiene ya su mochila, pero ¡rayos!, ¡si se iban sin la sombrilla y sin los refrescos!
Bueno, ya está todo en orden y no falta nada. La Familia Camello se pone en marcha, tragando millas con alegría y facultades.
De repente, Papá Camello tropieza con el cuerpo de un chimpacé medio enterrado en la arena.
- ¡Oh, está desmayado! Debe de haberse perdido, y ¡qué lejos está de su casa! Aquí, en pleno desierto..., no comprendo - dice Papá Camello.
La Familia Camello toma una difícil decisión. Hay que volver a casa enseguida, pues el chimpancé está deshidratado y necesita un médico. Corre peligro de morir.
Ya de vuelta en casa, la Familia Camello se desvive por cuidar al chimpancé. Éste, tras unos días de intensas fiebres, parece que se recobra. El médico le ha aplicado un buen tratamiento y le ha puesto fuera de peligro.
Bueno, quedan dos semanas de vacaciones. ¿Qué hacer con ellas? La Familia Camello decide irse a la playa y tomarse un buen descanso. Habrá que dejar para el próximo año el gran proyecto de cruzar el Sahara de Oeste a Este. Lo importante es la salud del chimpancé.
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