domingo, 22 de abril de 2012

Fantasía



Era un perro soñador ciento por ciento. Aunque os parezca mentira, creedme, se pasaba casi las veinticuatro horas del día dando vueltas en su imaginación. 

Andaba por las calles con gesto ausente, perdida la mirada en remotas profundidades de su mente. A veces sonreía, en ocasiones gritaba, saltaba, lloraba, según la naturaleza de sus fantasías. Los que le conocían, le dejaban a su aire. Era mejor para todos. Él vivía tranquilo, sin hacer daño a nadie, así que, ¡estupendo!

- ¡De mayor seré astronauta. Recorreré todos los planetas del sistema solar y, después, navegaré hacia las estrellas! ¡Qué fantástico! - se decía a sí mismo, en voz alta y con ojos brillantes. Naturalmente, todo aquel que se cruzaba con él, tenía que oírle, pero a él le daba igual.

Con frecuencia cambiaba su profesión futura. Oídle.

- ¡Ah, qué emoción poder conducir un cacharro de esos que vuelan a tres veces la velocidad del sonido! ¡Aviador, eso es, seré aviador!

No creáis, aún le quedaban varios oficios. Médico, presidente de todo el campo, abogado, piloto de carreras..., su fantasía era inagotable.

Soñando, soñando, el perro se hizo mayor y, claro, no pudo ser nada de lo que había imaginado. Para lograr algo, le habría hecho falta estudiar, pero él perdió sus mejores años en brazos de su fantasía. Ahora no sé qué ha sido de él, pero a buen seguro habrá tenido que conformarse con un empleo vulgar para poder ganarse la vida.

Amigos, bien están los sueños, pero sin despegar nunca los pies del suelo, porque la realidad hay que vivirla a fondo.

0 curiosos:

Publicar un comentario

¿Qué te ha parecido lo que has leído?
¡Deja un comentario!

 

Una fábula cada día Copyright © 2009 Flower Garden is Designed by Blogger Templates