martes, 1 de mayo de 2012

"Miss Complejos"



Había una conejita a la que sus conocidos llamaban "Miss Complejos", pues en todo lo que hacía, decía o pensaba, ella se encontraba un defecto. ¡Fijaos qué pesada era!

- Soy la más fea del bosque y, por si fuera poco, meto la pata cada dos por tres - decía a cada instante.

- ¡Que no, conejita! ¡Ni hablar! Tú de fea no tienes nada - le contestaba su amiga Ardilla.

- ¡Si me conoceré yo, hija! De todos modos gracias por animarme - insistía la conejita.

- ¡Te aseguro que no metes la pata más que las demás! ¿Por qué tienes que creerte siempre un dechado de imperfecciones? - le preguntaba su amiga Castora.

- ¡Ay!, ¡cuánto os agradezco que me déis coba! Pero, no, es inútil, yo no puedo engañarme a mí misma - insistía la conejita.

Así un día y otro. Comprenderéis que era para mandarla a la porra, pero sus amigas tenían una paciencia infinita, y seguían intentando quitarle sus complejos.

Dio la casualidad de que se celebraba una fiesta juvenil, a la cuál también asistió nuestra amiga conejita. Sin darse cuenta, bebió un poco más de lo debido, y entonces todos sus complejos desaparecieron. Empezó a comportarse como las demás y ella misma comprendió que ni era fea ni hermosa, sino mitad y mitad, como casi todas sus amigas.

Al reponerse de la fiesta, Miss Complejos tuvo que renunciar a este nombre, pues ya sabía comportarse como un animal corriente. No le quedaba ni un solo complejo. En esta ocasión su leve borrachera le trajo un gran beneficio. 

¡Un momento, amigos, no vayáis a beber por esto que os digo! Al fin y al cabo, es la excepción que confirma la regla de que beber en exceso es algo lamentable y de muy tristes consecuencias.

0 curiosos:

Publicar un comentario

¿Qué te ha parecido lo que has leído?
¡Deja un comentario!

 

Una fábula cada día Copyright © 2009 Flower Garden is Designed by Blogger Templates